"...
iría por meses a los candomblés, a pintar a las "iniciadas". Mi emoción
llegaba a tal punto que una noche casi entré al "terreiro" a
danzar, pues ya sentía que el santo había caído sobre mi cabeza… Pero
yo debía seguir pintando esas gentes; sus misterios y su culto afrobrasileño
y así por tres largos años demabulé por esas barracas enterándome de
extraños ritos... "