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la
historia
"Liber
Fridman salió un día de Buenos Aires y emprendió un largo viaje por América,
pintando y dibujando el arte colonial con un propósito singular: el de
documentar mediante el dibujo a pluma, la acuarela o la fotografía, todo
lo que mereciera el calificativo de "expresiones del aporte indígena".
Llegó al Paraguay en 1938 y se fue a vivir dos meses en Trinidad ("Ah,
esos ángeles músicos…"). Recorrió a caballo, a pie y en carreta todos
los pueblos jesuíticos y franciscanos, rastreando, buscando siempre la
ingenua presencia del artista anónimo.
Diario
"Última Hora" Asunción, 19/8/78
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