el
hombre: pinturas
"Cuando
conocí esa mañana a las viejitas que hacían renda con los boliños de
bambú y un coco negro lustroso en sus manos, me conmoví ante este espectáculo,
ellas sentadas en el húmedo piso de barro de su rancho estrecho tejían
en silencio para ganar 5 cruceiros por metro tejido. Dura tarea les
aguardaba, sus pies estirados a lo largo del oscuro piso apretaban la
almofada. Esa quietud de pies reumáticos llenos de cicatrices y várices,
parecían troncos de árboles secos enclavados en los igarapés reflejándose
en el color acerado cálido del agua, sus manos se movían ,corrían los
alfileres, cruzabanse los hilos y jugaban las bolas de coco entre los
dedos descarnados llenos de venas verde marrones que parecían cuerdas
o tal vez cipos? Abrazando las ramas o los dedos que por decenas de
años daban sustento a la prole de hijos, nietos y otras crianças que
llegaron porque el destino así lo quería."
Educandos,
Amazonas, 15 de julio de 1951