LIBER FRIDMAN ...por los caminos de américa

 

primeros pasos: buenos aires, luján y santa fé (II)

 

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Santa Fé: el encuentro con la cultura colonial (1935)

"Realmente hoy estoy en la más gran necesidad de pintar.
Estoy nervioso, con deseos de crear algo grande que pueda enaltecerme.
Pinté un motivo del convento de San Francisco de Santa Fé"

Santa Fé: primera parada en el camino de la aventura, la andanza, que se propone Liber como una de las formas y objetivos de su vida. "El arte como búsqueda, la vida como peregrinaje", expresión cara al hijo del pintor, Ariel, nos puede servir muy bien para expresar este ideal de vida. El "se hace camino al andar" del poeta español Antonio Machado. Y de un arte que se desarrolla paralelamente a las vivencias, se hace con la vida. Santa Fé es el punto de partida. A Santa Fé parte Liber desde Luján, como dijimos anteriormente, por sugerencia de Furt. Allí una nueva experiencia cultural aguarda al joven: el arte colonial franciscano que se convierte en nuevo tema de su pintura, pero también de modo más general inquietud del momento. Ahora, junto a los paisajes y retratos de tipos locales, aparece la arquitectura como tema; pues si bien ésta había hecho su aparición con cuadros sobre edificios históricos de Luján, ahora proliferan por razones obvias. Liber realiza una serie de pinturas acuareladas sobre motivos arquitectónicos, así como de los elementos ornamentales: frisos, bajorrelieves, esculturas, etc. A ello se une, y aquí se introduce un elemento nuevo, una documentación fotográfica y escrita sobre dicho arte. Liber pues actúa no sólo como artista sino como estudioso. Quede claro que Liber no posee una formación universitaria de arqueólogo, antropólogo o historiador del arte: disciplinas que calificarían una actuación semejante a la emprendida. Liber es un espíritu curioso e inquieto que se forma en el camino, en la universidad del camino. Es una especie de antena atenta al estímulo artístico y cultural que se manifiesta a través de lo material. Estímulo, por un lado; autoestímulo, por otro, pues nace del mismo, pues responde al deseo personal de superación y de conquista del mundo del arte.

El aporte de Liber en este contexto adquiere por tanto la característica de una información fresca, directa y pintoresca, en absoluto exenta de interés. Liber es un pionero en el estudio de campo de la historia del arte santafesino. Más exactamente, su estudio de la cultura colonial franciscana de Santa Fé se puede considerar como una fuente directa: material por tanto a elaborar dentro de un estudio científico. El material iconográfico en cambio sí aparece tempranamente publicado en 1939 por Furt en "Arquitectura de Santa Fé". Junto con la arquitectura colonial, de tipo religioso, Liber pinta también la laica. En concreto un conjunto amenazado de demolición, el barrio de" El Quillá" y sobre el cual se levantara una construcción moderna. En este caso, a diferencia de los monumentos religiosos cuyo "relevamiento" obedece a razones puramente personales, iniciativa del pintor en definitiva- la "documentación iconográfica" de dicho barrio le fue encargada por las autoridades locales. Y dicho trabajo vino encadenado al primero y así le sucedió a Liber en varias ocasiones, cumpliéndose el dicho aquel que dice "quien siembra, recoge".

 

Es de imaginar el sedimento que dichos trabajos, que el ejercicio continuo de captación del entorno cultural, ejercían en nuestro artista. Un depósito de imágenes, de colores, de formas, se iría acumulando, hasta lograr la forma artística deseada. Soñada. No son las formas de la arquitectura ni el color lo que más interesa al joven de 25 años que es Liber en su etapa santafesina, sino la expresividad de los rostros. Pues el pintor no sólo pinta paisajes sino también retratos. El tema de captar la expresividad de los rostros, de los gestos, tiene que ver con el hecho de que Liber en su primera etapa de pintor es, fundamentalmente, pintor retratista. Ya dijimos que Liber aprende en Luján el oficio de la restauración con el cual se mantiene, pero no siempre hay trabajo y menos aún en en lugares aislados o pobres. Liber dispone, gracias a su versatilidad, de un abanico de oficios que le permiten subsistir, vivir. La restauración sí, pero también los retratos. Y cuando no hay lo uno, hay lo otro.

Es por ello fundamental que Liber posea un dominio absoluto de las técnicas plásticas. "Inicié un motivo de paisaje en la calle Moreno junto al murallón, y un lego, el padre del convento de San Francisco de esta ciudad. Es un tipo de cara interesante por lo grotesco" Hay otra razón, sin embargo, de tipo estética que subyace a esta preocupación vital, y es que Liber fue siempre, y dicho rasgo se fue acusando en su pintura con los años, un pintor "expresionista". Pues cuando se liberó de "la tiranía" -como a veces el mismo recuerda- del modelo, de la copia del natural, con ese bagaje, de base, sin embargo, desarrolló una pintura figurativa con acentos propios, deformaciones expresivas, etc. Pero este es un tema que aquí queda inicialmente planteado, a él retornaremos en la tercera parte de nuestro escrito...

"La naturaleza era mi mejor academia" -dice Liber en esta etapa. La naturaleza es su maestra y el interés de este joven, la lucha, se centra en el dominio de la técnica de la copia del natural. Y hasta que dicho dominio no ocurrió Liber siguió trabajando, en tanto que, paralelamente, una corriente interna de descontento fluía dentro suyo. La conquista de un estilo propio sería ardua pero llegaría... En esta etapa -cuya fuente principal de información son los cuadernos de viaje- el pintor no anota impresiones personales sobre la ciudad y alrededores, como luego sí acostumbrará a hacer. Sólo el artista en relación con lo que pinta. Es una etapa de intensa preocupación por la solución de problemas plásticos. Y, sobre todo, de necesidad de reconocimiento, de trascendencia pública: afán especialmente característico de todo joven pintor que se inicia, empeñado por conseguir un lugar en la sociedad plástica. Es por ello, pues, de suma importancia todo comentario realizado a propósito de su obra. Este opera como un estímulo necesario: la comunicación que el pintor necesita tener con la sociedad. Su respuesta. "Hasta hoy, en casi todos los periódicos, hay elogios de los artistas locales, más no de mis trabajos" Palabras del Dr.R.Borzone: "Yo creo Fridman que más de dos años no necesitará para triunfar y aplastar a cuantos artistas locales hay aquí. Yo lo creo capaz de eso".

Pintando al aire libre, 1936

 

Y cuando la respuesta no viene de afuera, del exterior, el pintor elabora, como forma de autoestímulo, una a su medida y que parece obedecer a una seguridad interna: seguridad de que lo que se está haciendo está bien. "Terminé un retrato de nuestro pianista, el gran maestro del folklore nacional A.Schianca. Pintado en tres noches es al óleo y sobre madera. Para mí es un acierto de expresión y de dulzura" . Como en Luján no todo es trabajo sino que la nueva ciudad es un buen pretexto para entablar amistades. Artistas y gente de cultura. Entre ellos, los que aparecen con más frecuencia en esta época, se encuentran: Borzone, médico y especie de mecenas, pues se trata de un hombre acaudalado que apoyara la labor artística de Liber en el breve período que éste permaneció en Santa Fé; desempeñando, si bien en grado menor, un papel semejante al de Furt en Luján.

Trabajando en un autorretrato, 1935

Otro amigo fue el pianista y compositor Schianca. Y así otros nombres que se pierden en el tiempo. Como anécdota destacamos el hecho de que a dichas tertulias asistían el entonces joven y desconocido músico Atahualpa Yupanqui, así como un Ariel Ramírez, niño. El círculo de amistades santafesino era semejante al de Luján: amigos que se reunían para debatir ideas, para degustar en compañía música clásica y folklórica.

Liber siempre viajó solo, al menos durante esta etapa de su vida, pero allí adonde iba, enseguida tomaba contacto con la gente, sabía relacionarse: la soledad era buena abogada en la causa de la amistad. Así es que allí adonde fue el pintor sembró amistades, fructíferas relaciones, y en ese sentido nunca se sintió solo. Por último, el retrato de esta época no estaría acabado sino mencionara un rasgo característico del Liber de este tiempo. Se trata de un joven que se revela, a través del carácter de las notas de sus diarios, de un tipo romántico. Dicho romanticismo está hecho de varios elementos. El primero, sin lugar a dudas, se fundamenta en su propia opción de vida entendida practica no literariamente como hacer el camino: "Lo cierto es que yo sé vivir y mis primos y muchos de mis amigos se ataron en esa rutina que las ciudades muestran en su frío perfil, de piedra gris. Haciendo literatura no vivida por ellos, sino prestada de los cientos de libros que digirieron en sus fríos cuartos de cemento" Se manifiesta en su clara preferencia por la pintura paisajística: el paisaje como eco de su alma, en él encuentra alivio para su soledad.

En lo personal y amoroso, el cuaderno de viaje de esta época como en ninguna otra tiene la peculiaridad de ser recipendiario de aquellos poemas o pensamientos que lo hicieron sentir o pensar. Así, encontramos transcritos versos de Pascoaes, de Rubén Darío, de Heine. Pero más que un poema, tal vez, valga la siguiente cita como ejemplo del sentir que lo embargaba en ese momento. "Inicié el retrato de Laura Obando, es al óleo y sobre tabla. No hallo palabras para expresar la satisfacción que experimento al pintar a esta señorita, pues vivo horas de inspiración en esos momentos. Y cuando me fijo en sus ojos me devuelve con ellos caricias" Y ese sentir que se expresa más abiertamente en lo amoroso es extrapolable a todo lo demás. El joven pintor de veinticinco años que es Liber en el año 1935 en Santa Fé es un joven romántico, que siente de un modo exaltado tanto el amor como esa su pasión de vida que es el arte.

 

 


 

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Santa Fé: el encuentro con la cultura colonial (1935)

"Realmente hoy estoy en la más gran necesidad de pintar.
Estoy nervioso, con deseos de crear algo grande que pueda enaltecerme.
Pinté un motivo del convento de San Francisco de Santa Fé"

Santa Fé: primera parada en el camino de la aventura, la andanza, que se propone Liber como una de las formas y objetivos de su vida. "El arte como búsqueda, la vida como peregrinaje", expresión cara al hijo del pintor, Ariel, nos puede servir muy bien para expresar este ideal de vida. El "se hace camino al andar" del poeta español Antonio Machado. Y de un arte que se desarrolla paralelamente a las vivencias, se hace con la vida. Santa Fé es el punto de partida. A Santa Fé parte Liber desde Luján, como dijimos anteriormente, por sugerencia de Furt. Allí una nueva experiencia cultural aguarda al joven: el arte colonial franciscano que se convierte en nuevo tema de su pintura, pero también de modo más general inquietud del momento. Ahora, junto a los paisajes y retratos de tipos locales, aparece la arquitectura como tema; pues si bien ésta había hecho su aparición con cuadros sobre edificios históricos de Luján, ahora proliferan por razones obvias. Liber realiza una serie de pinturas acuareladas sobre motivos arquitectónicos, así como de los elementos ornamentales: frisos, bajorrelieves, esculturas, etc. A ello se une, y aquí se introduce un elemento nuevo, una documentación fotográfica y escrita sobre dicho arte. Liber pues actúa no sólo como artista sino como estudioso. Quede claro que Liber no posee una formación universitaria de arqueólogo, antropólogo o historiador del arte: disciplinas que calificarían una actuación semejante a la emprendida. Liber es un espíritu curioso e inquieto que se forma en el camino, en la universidad del camino. Es una especie de antena atenta al estímulo artístico y cultural que se manifiesta a través de lo material. Estímulo, por un lado; autoestímulo, por otro, pues nace del mismo, pues responde al deseo personal de superación y de conquista del mundo del arte.

El aporte de Liber en este contexto adquiere por tanto la característica de una información fresca, directa y pintoresca, en absoluto exenta de interés. Liber es un pionero en el estudio de campo de la historia del arte santafesino. Más exactamente, su estudio de la cultura colonial franciscana de Santa Fé se puede considerar como una fuente directa: material por tanto a elaborar dentro de un estudio científico. El material iconográfico en cambio sí aparece tempranamente publicado en 1939 por Furt en "Arquitectura de Santa Fé". Junto con la arquitectura colonial, de tipo religioso, Liber pinta también la laica. En concreto un conjunto amenazado de demolición, el barrio de" El Quillá" y sobre el cual se levantara una construcción moderna. En este caso, a diferencia de los monumentos religiosos cuyo "relevamiento" obedece a razones puramente personales, iniciativa del pintor en definitiva- la "documentación iconográfica" de dicho barrio le fue encargada por las autoridades locales. Y dicho trabajo vino encadenado al primero y así le sucedió a Liber en varias ocasiones, cumpliéndose el dicho aquel que dice "quien siembra, recoge".

 

Es de imaginar el sedimento que dichos trabajos, que el ejercicio continuo de captación del entorno cultural, ejercían en nuestro artista. Un depósito de imágenes, de colores, de formas, se iría acumulando, hasta lograr la forma artística deseada. Soñada. No son las formas de la arquitectura ni el color lo que más interesa al joven de 25 años que es Liber en su etapa santafesina, sino la expresividad de los rostros. Pues el pintor no sólo pinta paisajes sino también retratos. El tema de captar la expresividad de los rostros, de los gestos, tiene que ver con el hecho de que Liber en su primera etapa de pintor es, fundamentalmente, pintor retratista. Ya dijimos que Liber aprende en Luján el oficio de la restauración con el cual se mantiene, pero no siempre hay trabajo y menos aún en en lugares aislados o pobres. Liber dispone, gracias a su versatilidad, de un abanico de oficios que le permiten subsistir, vivir. La restauración sí, pero también los retratos. Y cuando no hay lo uno, hay lo otro.

Es por ello fundamental que Liber posea un dominio absoluto de las técnicas plásticas. "Inicié un motivo de paisaje en la calle Moreno junto al murallón, y un lego, el padre del convento de San Francisco de esta ciudad. Es un tipo de cara interesante por lo grotesco" Hay otra razón, sin embargo, de tipo estética que subyace a esta preocupación vital, y es que Liber fue siempre, y dicho rasgo se fue acusando en su pintura con los años, un pintor "expresionista". Pues cuando se liberó de "la tiranía" -como a veces el mismo recuerda- del modelo, de la copia del natural, con ese bagaje, de base, sin embargo, desarrolló una pintura figurativa con acentos propios, deformaciones expresivas, etc. Pero este es un tema que aquí queda inicialmente planteado, a él retornaremos en la tercera parte de nuestro escrito...

"La naturaleza era mi mejor academia" -dice Liber en esta etapa. La naturaleza es su maestra y el interés de este joven, la lucha, se centra en el dominio de la técnica de la copia del natural. Y hasta que dicho dominio no ocurrió Liber siguió trabajando, en tanto que, paralelamente, una corriente interna de descontento fluía dentro suyo. La conquista de un estilo propio sería ardua pero llegaría... En esta etapa -cuya fuente principal de información son los cuadernos de viaje- el pintor no anota impresiones personales sobre la ciudad y alrededores, como luego sí acostumbrará a hacer. Sólo el artista en relación con lo que pinta. Es una etapa de intensa preocupación por la solución de problemas plásticos. Y, sobre todo, de necesidad de reconocimiento, de trascendencia pública: afán especialmente característico de todo joven pintor que se inicia, empeñado por conseguir un lugar en la sociedad plástica. Es por ello, pues, de suma importancia todo comentario realizado a propósito de su obra. Este opera como un estímulo necesario: la comunicación que el pintor necesita tener con la sociedad. Su respuesta. "Hasta hoy, en casi todos los periódicos, hay elogios de los artistas locales, más no de mis trabajos" Palabras del Dr.R.Borzone: "Yo creo Fridman que más de dos años no necesitará para triunfar y aplastar a cuantos artistas locales hay aquí. Yo lo creo capaz de eso".

Pintando al aire libre, 1936

 

Y cuando la respuesta no viene de afuera, del exterior, el pintor elabora, como forma de autoestímulo, una a su medida y que parece obedecer a una seguridad interna: seguridad de que lo que se está haciendo está bien. "Terminé un retrato de nuestro pianista, el gran maestro del folklore nacional A.Schianca. Pintado en tres noches es al óleo y sobre madera. Para mí es un acierto de expresión y de dulzura" . Como en Luján no todo es trabajo sino que la nueva ciudad es un buen pretexto para entablar amistades. Artistas y gente de cultura. Entre ellos, los que aparecen con más frecuencia en esta época, se encuentran: Borzone, médico y especie de mecenas, pues se trata de un hombre acaudalado que apoyara la labor artística de Liber en el breve período que éste permaneció en Santa Fé; desempeñando, si bien en grado menor, un papel semejante al de Furt en Luján.

Trabajando en un autorretrato, 1935

Otro amigo fue el pianista y compositor Schianca. Y así otros nombres que se pierden en el tiempo. Como anécdota destacamos el hecho de que a dichas tertulias asistían el entonces joven y desconocido músico Atahualpa Yupanqui, así como un Ariel Ramírez, niño. El círculo de amistades santafesino era semejante al de Luján: amigos que se reunían para debatir ideas, para degustar en compañía música clásica y folklórica.

Liber siempre viajó solo, al menos durante esta etapa de su vida, pero allí adonde iba, enseguida tomaba contacto con la gente, sabía relacionarse: la soledad era buena abogada en la causa de la amistad. Así es que allí adonde fue el pintor sembró amistades, fructíferas relaciones, y en ese sentido nunca se sintió solo. Por último, el retrato de esta época no estaría acabado sino mencionara un rasgo característico del Liber de este tiempo. Se trata de un joven que se revela, a través del carácter de las notas de sus diarios, de un tipo romántico. Dicho romanticismo está hecho de varios elementos. El primero, sin lugar a dudas, se fundamenta en su propia opción de vida entendida practica no literariamente como hacer el camino: "Lo cierto es que yo sé vivir y mis primos y muchos de mis amigos se ataron en esa rutina que las ciudades muestran en su frío perfil, de piedra gris. Haciendo literatura no vivida por ellos, sino prestada de los cientos de libros que digirieron en sus fríos cuartos de cemento" Se manifiesta en su clara preferencia por la pintura paisajística: el paisaje como eco de su alma, en él encuentra alivio para su soledad.

En lo personal y amoroso, el cuaderno de viaje de esta época como en ninguna otra tiene la peculiaridad de ser recipendiario de aquellos poemas o pensamientos que lo hicieron sentir o pensar. Así, encontramos transcritos versos de Pascoaes, de Rubén Darío, de Heine. Pero más que un poema, tal vez, valga la siguiente cita como ejemplo del sentir que lo embargaba en ese momento. "Inicié el retrato de Laura Obando, es al óleo y sobre tabla. No hallo palabras para expresar la satisfacción que experimento al pintar a esta señorita, pues vivo horas de inspiración en esos momentos. Y cuando me fijo en sus ojos me devuelve con ellos caricias" Y ese sentir que se expresa más abiertamente en lo amoroso es extrapolable a todo lo demás. El joven pintor de veinticinco años que es Liber en el año 1935 en Santa Fé es un joven romántico, que siente de un modo exaltado tanto el amor como esa su pasión de vida que es el arte.

 

 


 

 

 

 

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