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Brasil (II) Belem do Pará (1949-1950,1952)
"En Belem tendré motivos del indio amazónico y podré reunir descansadamente,
El indio amazónico La cita que abre este capítulo insiste, por un lado, en un tema ya comentado: la búsqueda de nuevos motivos para pintar, en este caso el indio amazónico. Por otro lado, introduce la idea de que el pintor se siente como un cronista de su época, pues dice que va a pintar "la realidad de este tiempo". Considera que esa actitud suya de captar motivos naturales, típicos del lugar, de pintar más concretamente a los tipos locales de cada ciudad y otros medios en sus actitudes características: la bahiana en los carnavales, las "filhas do santo" en los candomblés, el indio amazónico en la selva, el caboclo en su choza palafítica, el siringueiro extrayendo el látex, etc, es propia del pintor atraído por lo social en su más amplio espectro. Y, verdaderamente, el panorama social que se despliega en sus telas brasileñas es variado. Liber ha recorrido muchas ciudades, pueblos, aldeas, y ha captado a los hombres en su medio y en su peculiar labor diaria. Su realismo ha hecho de todos modos una selección. Recordemos que en la cita referida a las características de su pintura en Bahía la critica le alaba el haber sabido captar "el problema social". Según esto vemos que Liber ha hecho una acotación del espectro social: a él le interesa captar a los tipos del pueblo pues ellos son, con sus actividades tradicionales, quienes mejor encarnan la esencia de la sociedad brasileña. Hay un claro atractivo por el tema costumbrista y folklórico. De hecho, insistimos, es dicho motivo, su búsqueda, el que lo hace trasladarse de una ciudad a otra, de un país a otro.
Le atraen además de los temas costumbristas, la cuestión del paso del tiempo en los objetos. "Motivos de embarcaciones abandonadas". Y ambas actitudes: la de pintar la naturaleza, la de captar objetos construidos por el hombre y arruinados por el tiempo, obedecen a una actitud claramente romántica. Recordemos como el pintor romántico del siglo XIX tenía como uno de sus puntos de mira las ruinas del pasado grecorromano. Pero es que además es una actitud romántica si la situamos en el contexto mundial del año 1950: plena época de reelaboración de las vanguardias artísticas de principios de siglo y cuyo acento estaba puesto en el mundo de las ciudades y el arte como tema principal del artista, esto es, la doctrina de "l'art pour l'art".
Nostalgia "Querido papá, hermanitas, sobrinos y amigos: Esta noche y el día de mañana son para nosotros días de luto, sea cual sea nuestra actividad. Me digo en esta soledad de mi renovado caminar por la tierra ¡Cómo pasan los años! Ya pasaron 15 años que se fue nuestra querida y sufrida mamá. "La otra madrugada la soñé: caminaba discutiendo con Libia. Iba vestida de azul. Por momentos retenía sus facciones...Así es, hermanitas, papá y sobrinos queridos, si bien no hemos encontrado el sendero de la veta de oro, y otros caminos maravillosos; el espíritu de ella nos acompaña. El de la voluntad, sí, hermanitas. Este el éxito de saber luchar en todo el tiempo. Ella así ayudaba a papá, luchando con su frágil cuerpo. Y con sus manitos ayudaba a hacer el pan y algunos vestidos para sus hijos y tantas cosas que enumerar me van a hacer llorar. Que sea leve la tierra que la cubre y que siempre nos siga ayudando con su santo espíritu de madre".
Manaus (1951): una aventura en la selva En el curso del año 1951 Liber con su proyecto de conocer de forma más directa la selva amazónica, atraído desde entonces por la figura del siringueiro del cual tiene noticias en Belem, parte con rumbo a la ciudad de Manaos. Después de dicho viaje y antes de finalizar el año está de nuevo de vuelta en Belem donde la tónica de vida hasta entonces comentada no variara, antes al contrario se acuciara en él el íntimo deseo de encontrar una compañera para la vida, así como su ansia nunca satisfecha de seguir viajando. Esto último lo resuelve desde esa base de operaciones que es Belem y viaja a Recife en el año 1953: última ciudad de su periplo por tierras brasileñas.
Carta al padre "Querido papá: (...) No puedes imaginar como me siento de bien con mi trabajo. Yo hago el mismo paralelo con vos. A mi misma edad (41 años) cuando vivíamos en Villa Progreso en que vos llegabas a la madrugada cantando y poniéndonos en el rostro el pan caliente: el más lindo pan que comimos en la vida. Era tu orgullo. Me acuerdo cómo criticabas los otros panes. Es cierto, nadie hizo algo más perfecto. Así es papá en mi trabajo. No es sólo elaboración, es la materia que debe mostrar un estado del alma. Entonces con mi entusiasmo en paralelo al que tú siempre tuviste espero realizar en la medida de lo posible la interpretación del tiempo que vivo. "Mis viajes por pueblos y ciudades viendo lo pintoresco y el drama que asola el pobrerío". Una vez más, pues, nos encontramos ante el tema de la nostalgia. Y sí Liber recordaba en Belem de forma punzante el aniversario de su madre muerta; la figura del padre es la predominante, acto seguido, en la ciudad de Manaos. Liber normalmente se comunica con el padre del mismo modo que con sus hermanas: a través de las cartas. Y cuando sus economías se lo permiten colabora con ellos: "En estos días te voy a mandar un libro met guelt". En ocasiones, sin embargo, Liber se siente culpable, quizá por no haber acompañado más al padre: "Soy un mal hijo, nunca me porté bien con él. A veces tengo más de un cargo de conciencia". Y el recuerdo de aquel, como el de la madre meses atrás, es tan vívido, que Liber tiene incluso una visión: "Luego de unos días de gran calor ahora, a mediodía, un gran trueno anunció la lluvia. Las tormentas, en contados minutos, aparecen; se introducen con un fuerte viento y luego a mojarse. También en este mediodía, asomándome a mi balcón, vi a un hombre de cabellos grises y ropa igual a papá, y por momentos me hice la ilusión de que se estaba paseando por Manaos".
Mujer
en su canoa, Manaus, ca. 1951
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